25 de agosto de 2007

El silencio es arte



En cualquier caso lo estamos pasando bien, ¿verdad?.
Y así eran las cosas.
(On the road)





Lo que no imaginas...




Bleu, blanc, rouge.










No te detengas.
No, no, no. Cuando yo digo que no, es que no.

23 de agosto de 2007

Tú puedes, valiente

En la habitación de hotel contigua un disparo a sangre fría.
Duermen dándose la espalda mientras una cama gime.
Conversación telefónica superflua y en el televisor la chica muerta.
La misma mierda. La misma guerra.

Rota.
No es el corazón sino un poco más adentro.
Detrás de tus poesías donde se esconden las cosquillas en el fondo de un abrazo.
La misma pregunta en rojo manchando la pared.
Versos de rima forzada clavándose bajo la piel.
No hay respuesta a un enigma en espiral.

Y tu voz susurrrándome al oído que todo saldrá bien.
Palabras como cuchillos. Reincidente en tus mentiras.
- Tú puedes, valiente.
...La bala caliente directa al pecho, rápida sin miedo, se hunde a la izquierda de sus sueños junto a los hilos de colores de tus descosidos.

En el espejo la mirada de espanto.
Su cara de niña y revólver en mano.
En el escenario prima el rojo sangre, la cama vacía y cartas sin nombre...

A la mañana siguiente el blanco y negro de periódico habla de suicidio y heridas invisibles.
Una risa de invierno.
Mientras alguien grita al viento: la mataste tú, la mataste tú.

A corazón abierto,
caso cerrado.

11 de agosto de 2007

Cuando el tiempo se pare...



Cuando el tiempo se pare

la música seguirá sonando.

Hay corazones que laten al ritmo del tic-tac de un reloj...

La maleta vacía, la libreta llena, sueños descalzos, el billete de avión...y un sombrero por si sale el Sol. (A París una semanita)

9 de agosto de 2007

-Me siento mucho más perdida de lo que puedas imaginarte.
Perdida entre tinieblas y hielo...


-Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender
las cosas hasta que las pone por escrito...

(Tokio Blues)


No soy más que eso, palabras, que un día tus ojos se cansaron de leer.

3 de agosto de 2007

Mis palabras mueren en tu boca

Que nos robaron la vida,
Pero aún guardo tus cosquillas
En mis bolsillos.


Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
(L.G.Montero)


Lo que no pudo ser
Será.
Estábamos tan ciegos…



Y aún no lo sabes.
Pero me voy a París,
sin ti.
No eres más que una promesa rota.
Me llevo la libreta negra.
El corazón de luto
por tu ausencia
y mis letras cada vez
Más sucias.

Olvídate de las letras blancas pues aprendiste a mentir…

2 de agosto de 2007

Estaban ya las cartas repartidas...

La bufanda de rayas tiritaba en su cuello mientras que sus pies bailaban con los susurros del viento. El otoño había vuelto a saltar del cajón sin avisar. Inundando las calles de aquella vieja ciudad de hojas verde amarillas...

-Llegas tarde. Otra vez.
- En realidad llegué antes que tú. Pero me gusta esconderme tras de ti y ver como me esperas.
No esperas como el resto.
-¿Cómo espero yo?
-La gente mira impaciente el reloj, pensando que con fijar la vista en sus agujas todo irá mas deprisa. Pero tú nunca confiaste en el tiempo.
Cuando espero, no puedo parar de moverme de un lado a otro y mis ojos apuestan por que lado de la calle aparecerás. Tú en cambio te quedas quieta observando con tus grandes ojos todo lo que rodea tu pequeño mundo, apenas pestañeas. Tienes miedo de perder la imagen que te de la respuesta a aquella pregunta que te cansaste de escribir en la pared.
A veces me esperas en una esquina al final de la plaza y te sientas en los bancos a escribir en la libreta roja, aunque ellos ya se cansaron de tus cuentos de colores. Nunca puedo llegar a ver lo que escribes. Pero sé que lo haces para no olvidar lo que fuiste y recordar a la niña que aún eres.
Inventas historias sobre todo aquel que te mira a los ojos. Sin miedo. Sin tiempo.
Miras a la gente como si la conocieras y sonríes a los niños, parece que compartís un secreto.
He llegado a entenderte. No es a mí a quien esperas. Sino letras blancas disfrazadas de casualidad.
Pero te estás cansando...


Fue tiempo de soñar, y sin embargo
estaban ya las cartas repartidas.
(L.G.M)

1 de agosto de 2007

La vendedora de cuentos


Sentada esperando(te) en una silla que cojea.
Tu canción se repite una y otra vez.

Grita.
Escribe una pregunta en la pared.
Sabe la respuesta y baila la palabra nunca esntre sus pies descalzos.
Suena el timbre de una puerta abierta. Cuelga el teléfono al oírte reir.
Abre.
Llega tarde y l e n t o.
Se siente como una puta que vende cuentos de colores a cambio de un corazón que no lleva su nombre y de un secreto que habla del insomio de la luna. (Si quieres algo tengo todo)
Entra en escena el Ladrón de palabras.
Ella se mira al espejo, se queda sin ideas.
No hay sombra en el espejo. La sombra es de los cuerpos, no de las imágenes. Irene en cambio, ya no tiene imágen. Ni sombra. Se la llevó el espanto. Hay finales de paz, de dolor, de inercia, también de espanto. El suyo fue de espanto. Sin embargo, en los ojos del espejo no está su muerte. En los ojos de mi mismo si lo está. Es imposible desalojarla, omitirla, extraviarla...(Benedetti)
Perdió todos los sentidos. Hasta el tacto. La lluvia no le moja, el frío no le tiembla.
Acércate a ella y mira sus manos y su cara, entonces comprenderás que se puede morir de amor.

Los relojes se paran.
Te ríes del tiempo.Aunque no te des cuenta aquí tú pierdes.

Se cierra el telón.
Nadie comprende porque la chica perdió la imaginación.


Aplaudes.