
Sentada esperando(te) en una silla que cojea.
Tu canción se repite una y otra vez.
Grita.
Escribe una pregunta en la pared.
Sabe la respuesta y baila la palabra nunca esntre sus pies descalzos.
Suena el timbre de una puerta abierta. Cuelga el teléfono al oírte reir.
Abre.
Llega tarde y l e n t o.
Se siente como una puta que vende cuentos de colores a cambio de un corazón que no lleva su nombre y de un secreto que habla del insomio de la luna. (Si quieres algo tengo todo)
Entra en escena el Ladrón de palabras.
Ella se mira al espejo, se queda sin ideas.
No hay sombra en el espejo. La sombra es de los cuerpos, no de las imágenes. Irene en cambio, ya no tiene imágen. Ni sombra. Se la llevó el espanto. Hay finales de paz, de dolor, de inercia, también de espanto. El suyo fue de espanto. Sin embargo, en los ojos del espejo no está su muerte. En los ojos de mi mismo si lo está. Es imposible desalojarla, omitirla, extraviarla...(Benedetti)
Perdió todos los sentidos. Hasta el tacto. La lluvia no le moja, el frío no le tiembla.
Acércate a ella y mira sus manos y su cara, entonces comprenderás que se puede morir de amor.
Los relojes se paran.
Te ríes del tiempo.Aunque no te des cuenta aquí tú pierdes.
Se cierra el telón.
Nadie comprende porque la chica perdió la imaginación.
Aplaudes.