14 de octubre de 2008

Estaba en la cama viendo el libro de fotos de Francesca, el que mi padre me regaló cuando cumplí los dieciocho. Y cada vez que pasaba las hojas del libro, me rompía un poco más por dentro. Me sentía como si estuviera dentro de una de sus fotografías: desnuda, rota, el corazón colgado de una puerta, salvándome en una pared. Y tú no puedes verme.

Ahora mi cama está llena de palabras y lunares rotos. Intento unir todos los trozos, pero en estos casos ni siquiera funciona el superglue.

No puedo dormir.

6 comentarios:

Ál dijo...

Yo en cambio, no quiero dormir, no quiero dormir un dia mas sin saber de ella, de sus lunares, de su mirada, de su vuelo...

Lu, ha salido esta noche y está preciosa, asomate...

Dulces sueños, si los encuentras :)

la chica pirata dijo...

Que la noche sólo es para los que sueñan...


*( contando las horas para disfrazarme/nos... :) )

m. dijo...

Son horribles esas interminables noches. Pensaba que era la única que se sentía así. Tú le has puesto las palabras idóneas. Gracias.

JuanMa dijo...

Un beso en la frente de buenas noches.

Duerme. Sueña. No hará falta pegamento...

ángela dijo...

irenica a las 5 en el piso si quieres ver lo desuper8.
un besete

Lulu dijo...

lo mejor de esas noches son sus manahas. Y luego parece que ha sido todo un (mal) suenho.

Un saludo carinhoso.

Lu