28 de octubre de 2008


en Córdoba los coches tienen olor a mandarina.
* a mi compañero de viaje

25 de octubre de 2008


El martes necesitaba que me abrazaras y me tocaras el pelo. Sentirte cerca. Contarte todo lo que guardo. Y tú me mirabas desde lejos como si yo fuera porcelana china y tuvieras miedo de romperme.
Hoy es sábado. todo está bien.

21 de octubre de 2008


yo nunca escribiría
te quiero en una pared
porque esa no es manera de salvarse.

19 de octubre de 2008


mi abuela, yo,
y las pelis de John Wayne

14 de octubre de 2008

Estaba en la cama viendo el libro de fotos de Francesca, el que mi padre me regaló cuando cumplí los dieciocho. Y cada vez que pasaba las hojas del libro, me rompía un poco más por dentro. Me sentía como si estuviera dentro de una de sus fotografías: desnuda, rota, el corazón colgado de una puerta, salvándome en una pared. Y tú no puedes verme.

Ahora mi cama está llena de palabras y lunares rotos. Intento unir todos los trozos, pero en estos casos ni siquiera funciona el superglue.

No puedo dormir.

6 de octubre de 2008


se fue muy muy lejos, donde no alcanzan los cables del teléfono.
no para desaparecer sino para estar más cerca.
Pero tú eso no podías entenderlo. Y punto.

2 de octubre de 2008

No tenía nada que ver con los tests de la superpop ni con las pelis de chica busca/pierde/encuentra chico. En realidad era todo lo contrario o eso me gustaba creer a mí.
Se parecía más a una canción de Iván Ferreiro, sí, como turnedo, que es la canción más triste pero también la más bonita del mundo. Porque aunque me cueste admitirlo soy una cursi. Una cursi total.